¿Qué es Bocatas?

La Asociación Bocatas la componemos un grupo de amigos que visitamos cada viernes la Cañada Real Galiana, poblado marginal de la periferia madrileña que se ha convertido en el mayor supermercado de droga de Europa. Allí ofrecemos comida caliente, bebida, algo de ropa y, lo más importante, compañía a los muchos toxicómanos que viven en el poblado o que van allí a pillar. Valdemingómez es un infierno: un cementerio de muertos vivientes a los que todavía no se les han agotado del todo las pilas y que sobreviven, segundo a segundo, minuto a minuto y día a día, aferrándose como pueden a su insoportable existencia. Este pequeño chiringuito constituye para muchos el único refugio lleno de humanidad que pueden encontrar en medio del infierno de la droga.

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«En este lado florecían las injusticias, las mezquindades, la crueldad que en otras partes se silenciaban tan astutamente. Allí se podía amar a los seres humanos casi del mismo modo que los amaba Dios, conociendo lo peor: no se amaba una pose, un vestido bonito, un sentimiento artificiosamente exhibido». Graham Greene, El revés de la trama.

«Los bienes son limitados y deben repartirse de la manera más justa posible. El Bien, sin embargo, se puede repartir sin que sufra merma alguna», Rémi Brague.

Pasión por el hombre

El lema de Bocatas es “Pasión por el hombre” ¡Qué sencillo! Pasión por el hombre; no pasión por su actitud, inteligencia o éxito. ¡Qué regalo es ser querido por el mero hecho de ser hombre, y no por aquello que hagas o dejes de hacer! ¿Quién no desea ser querido así? Bocatas es un lugar en el que nadie tiene que aparentar nada. El yonki no tiene que dejar de ser yonki, el gitano no tiene que dejar de ser gitano, y yo no tengo que dejar de lado mi mezquindad. Porque allí uno es querido por lo que es, independientemente de su condición y de lo que haya hecho.


«Precisamente porque les queremos, descubrimos que no somos nosotros quienes les hacemos felices [...]. Es Cristo quien les hace felices, porque es la razón de todo, quien lo hace todo, porque es Dios». Luigi Giussani, El sentido de la caritativa.

«El leproso tiene derecho a ser curado, pero no tiene derecho al beso de San Francisco; y sin embargo tiene necesidad de ello», Cardenal Roger Etchegaray.

«Cuando un hombre tiene la posibilidad de tener una vida extraordinaria, no tiene derecho a guardársela para sí mismo», J. Cousteau.

¿Quiénes somos y por qué vamos a Bocatas?

Ante todo, somos amigos, no voluntarios, porque lo que nos une a todos nosotros no es una especie de voluntarismo que nazca de una decisión premeditada, sino una amistad que, precisamente, halla una de sus modalidades más potentes en este darse a los demás. Es lo que llamamos ‘caritativa’. A Bocatas no vamos a realizar un voluntariado –aunque efectivamente damos nuestro tiempo y nuestro ser a otras personas de forma gratuita y voluntaria–, sino que vamos a Bocatas, a la caritativa, para aprender una determinada forma de vivir y de amar que corresponde con lo que verdaderamente deseamos. Entregándonos a nuestros amigos del poblado, más allá de la ayuda –siempre insuficiente– que nosotros podamos ofrecerles, aprendemos una forma de vivir.

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«Soy sólo un hombre, tengo necesidad de signos sensibles; construir escaleras de abstracción me cansa pronto. Suscita, por tanto, oh Dios, un hombre en cualquier lugar de la tierra; y permite que mirándole yo pueda admirarte a Ti», Milosz.

«Sigo yendo a la caritativa porque estáis vosotros, que sois la Iglesia, es decir, Cristo», (cit. Luigi Giussani, El sentido de la caritativa).

«Pero yo no quiero confort. Yo quiero a Dios, quiero la poesía, quiero el verdadero peligro, quiero la libertad, quiero la bondad, quiero el pecado», Aldous Huxley.

Vídeo de presentación

Un viernes en Bocatas

Un viernes en Bocatas

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