Avvicinarsi alla Cañada Real Galiana significa affacciarsi alla penombra più oscura dell’essere umano. E’ possibile conservare la speranza, l’ottimismo o la fede dopo aver contemplato una fiumana così grande di sofferenza che scorre senza sosta tra fuochi, montagne di spazzatura e figure spettrali, che non hanno altro orizzonte che una nuova dose per placare l’insonnia, l’ansia, i pianti, le nausee, il vomito e i dolori muscolari?

Le Cañadas Reales antichi sentieri usati per lo spostamento del bestiame. Anche se la legge vieta di costruire lungo il suo percorso, pastori e gli agricoltori erano autorizzati a coltivare orti e a costruirvi piccoli edifici dove mettere i loro attrezzi agricoli o per farvi una sosta durante gli spostamenti. Oggi non rimane nulla di quello stile di vita lungo la Cañada Real Galiana. Invece, più di ottomila persone vivono fra baracche, alberi bruciacchiati, detriti e ville di lusso,  che si estendono per quindici chilometri. Suddivisa in settori, il sei è il più grande e popoloso. Inizia dall’autostrada A-3 e termina nella città di Getafe. Per un tratto di circa quaranta lotti, si erge il più grande ipermercato della droga in Europa. Conosciuto come Valdemingómez, confina con l’inceneritore e la Parrocchia di Santo Domingo de la Calzada. A meno di un chilometro di distanza si trova El Gallinero, un insediamento di rumeni di etnia gitana.

¿En qué consistía la vida? ¿Cómo descubrir de nuevo el presente? ¿Quedaban todavía lugares donde recuperar la frescura? ¿Era posible una mirada nueva? Y, ¿de donde venía?

Hasta hace una semana, sólo conocía ese paisaje por los reportajes televisivos. El joven sacerdote de mi pueblo me habló de la asociación Bocatas, una iniciativa solidaria que surgió en los bajos de Azca en 1996. Tres amigos –Jesús, Nacho y Jorge- decidieron espontáneamente ayudar a las personas más vulnerables de su barrio, una zona acomodada que también sirve de cobijo a vidas rotas por el alcohol, las drogas, la enfermedad mental o la pobreza. No me agrada el término “mendigo”. Prefiero hablar de transeúntes o sin techo. Transeúntes y sin techo fueron los padres de Cristo. Su situación de precariedad y desamparo no les restó un ápice de dignidad. En todo caso, evidenció la dureza de corazón de una sociedad que mira hacia otro lado, cuando la injusticia y el sufrimiento perturban su plácida rutina. Jesús, Nacho y Jorge son de otra manera. Por eso, se lanzaron a la calle con bocadillos y bebidas. Sabían que no iban a cambiar el mundo. Sólo deseaban apaciguar las heridas físicas y psíquicas, con algo de comida y unas palabras de afecto. Vivir en la calle suele acarrear una dolorosa pérdida de autoestima. Muchos transeúntes esconden su rostro detrás de los cartones que les protegen del frío. Se avergüenzan de su situación y piensan que no merecen ser amados ni respetados. Jesús, Nacho y Jorge entendieron que su misión eran hacerles sentir lo contrario. Que merecían respeto y cariño, que no eran material desechable, que su infortunio muchas veces era el pecado de todos, que el sentido de la vida humana es la fraternidad, el encuentro, el cuidado del otro, particularmente cuando ya no espera nada.

El número de amigos fue creciendo y la iniciativa cambió de escenario. Primero, se desplazó  a Las Barranquillas y, más tarde, a la Cañada Real Galiana. Hoy en día, los amigos ya no son tres, sino cerca de un centenar y se reúnen todos los viernes. Aunque su actividad solidaria se identifica con el nombre de Bocatas, no se consideran voluntarios, sino seres humanos que han adoptado una manera de vivir, guiados por un sincero afán caritativo. Se relaciona la caridad con la autocomplaciente limosna, olvidando que “caritas” significa amor, entrega, aceptación incondicional del otro. Los amigos deBocatas, donde ya hay personas de todas las edades y estratos sociales, han escogido como lema “Pasión por el hombre”. Es una expresión que refleja perfectamente su intención de acercarse a los demás sin juzgarles ni condenarles, sino amándoles de una forma integral, incluso cuando se manifiesta lo peor del ser humano. En la página web de Bocatas, se incluye una cita de Aldous Huxley: “Pero yo no quiero confort. Yo quiero a Dios, quiero la poesía, quiero el verdadero peligro, quiero la libertad, quiero la bondad, quiero el pecado”. Es un fragmento de la conversación entre el Salvaje y Mustafá Mond en las últimas páginas de Un mundo feliz. Aunque la novela se publicó en 1932, la amenaza de los totalitarismos ya se perfilaba como algo inminente e inevitable. Imagino que han elegido este pasaje porque no se puede sentir pasión por el hombre y no aceptar los riesgos de la libertad.

Pasé un par de horas en la carpa que levantan los amigos de Bocatas. Contemplar los estragos de las drogas en hombres y mujeres prematuramente envejecidos, con la mirada perdida y la mente ofuscada, me sobrecogió. Nadie merece sufrir de esa manera. La mayoría de los toxicómanos rehúye hablar. Se limitan a recoger la ropa, la bebida y la comida, y se escabullen en la oscuridad. Sólo unos pocos rompen ese automatismo. Jesús, alias “Sando”, lleva siete años desenganchado. Vivió mucho tiempo en una tienda de campaña, sin otra preocupación que pillar, ponerse y dormitar. Ahora acude todos los viernes a la “mesa compartida” de Bocatas. Cercano, amable y comunicativo, su sonrisa es contagiosa y esperanzadora. Algo semejante puede decirse de Joaquín, uno de los bocateros. La mala suerte se ha ensañado con él. Ha sufrido dos accidentes muy graves, que le han dejado importantes secuelas físicas, pero desborda humor y entusiasmo. Si nota que estás afligido por algún motivo, te pide permiso para darte un abrazo.

En 1944, Dámaso Alonso publicó Hijos de la ira, que incluía el célebre poema “Insomnio”, según el cual “Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres”. Ahora somos muchos más, pero las almas se siguen pudriendo lentamente, como en el poema de Dámaso. Sin embargo, yo no advertí esa podredumbre en la Cañada Real Galiana. Agrupados alrededor de la alta y sencilla cruz de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada, sentí que la vida fluía suavemente, circulando de mano en mano con la ternura de un sencillo trozo de pan.

Fuente: Rafael Narbona, publicado en El Imparcial (30-01-2016).

Eric Clapton è uno dei più grandi musicisti di tutti i tempi, con le sue potenti canzoni ha affascinato tutti gli amanti del blues-rock. Come la stragrande maggioranza di coloro che ha vissuto nel mondo della musica e, soprattutto, del rock n ‘roll, Clapton è caduto nella droga, specialmente eroina, cocaina ed alcol. Fortunatamente, Clapton riuscì ad uscirne e continuò ad esserne “pulito” durante la sua vita e la sua carriera. Qui lascio un passaggio della sua autobiografia dove racconta una esperienza molto bella, quando una notte, in un centro dove si stava disintossicando dall’alcol, afflitto da solitudine e in profonda disperazione cadde in ginocchio, pianse e si arrese. È il racconto della sua conversione. Anni più tardi scrisse una delle sue migliori canzoni: Holy Mother, dedicata a una Madre alla quale, in ginocchio e disperato, è costretto a chiedere aiuto a forza di urla e di riff di chitarra disperati. Ne vale la pena. Ascoltate la canzone, leggete il testo e leggere ciò che racconta Clapton di quella notte buia durante la quale dovette inginocchiarsi davanti al Mistero e chiedere aiuto alla sua Holy Mother.

Holy Mother
Eric Clapton

Holy Mother, where are you?
Tonight I feel broken in two.
I’ve seen the stars fall from the sky.
Holy Mother, can’t keep from crying.

Oh I need your help this time,
Get me through this lonely night.
Tell me please which way to turn
To find myself again.

Holy Mother, hear my prayer,
Somehow I know you’re still there.
Send me please some peace of mind;
Take away this pain.

I can’t wait, I can’t wait, I can’t wait any longer.
I can’t wait, I can’t wait, I can’t wait for you.

Holy Mother, hear my cry,
I’ve cursed your name a thousand times.
I’ve felt the hunger running through my soul;
All I need is a hand to hold.

Oh I feel the end has come,
No longer my legs will rise.
You know I would rather be
In your arms tonight.

When my hands no longer play,
My voice is still, I fade away.
Holy Mother, then I’ll be
Lying in, safe within your arms.

Traduzione

Santa Madre, dove sei?
Stanotte mi sento spezzato in due
Ho visto le stelle cadere dal cielo
Santa Madre, non riesco a smettere di piangere.

Oh, ho bisogno del tuo aiuto in questo momento
Fammi superare questa notte solitaria
Ti prego dimmi quale strada prendere
Per ritrovare me stesso.

Santa Madre, ascolta la mia preghiera
In qualche modo so che sei ancora qui
Ti prego inviami un pò di pace nella mente
Cancella questa sofferenza.

Non posso aspettare, non posso aspettare, non posso aspettare ancora a lungo.
Non posso aspettare, non posso aspettare, non posso aspettare per te.

Santa Madre, ascolta il mio pianto
Ho bestemmiato il tuo nome migliaia di volte
Ho sentito la rabbia correre nella mia anima
Tutto ciò di cui ho bisogno é una mano da stringere.

Oh, sento che la fine é venuta
Le mie gambe non correranno più per molto
Sai che preferirei essere
Nelle tue braccia stanotte.

Quando le mie mani non suoneranno più,
La mia voce sarà ferma, io svanirò.
Madre Santa allora giacerò
Al sicuro nelle Tue Braccia.

Holy Mother
Eric Clapton

Holy Mother, where are you?
Tonight I feel broken in two.
I’ve seen the stars fall from the sky.
Holy Mother, can’t keep from crying.

Oh I need your help this time,
Get me through this lonely night.
Tell me please which way to turn
To find myself again.

Holy Mother, hear my prayer,
Somehow I know you’re still there.
Send me please some peace of mind;
Take away this pain.

I can’t wait, I can’t wait, I can’t wait any longer.
I can’t wait, I can’t wait, I can’t wait for you.

Holy Mother, hear my cry,
I’ve cursed your name a thousand times.
I’ve felt the hunger running through my soul;
All I need is a hand to hold.

Oh I feel the end has come,
No longer my legs will rise.
You know I would rather be
In your arms tonight.

When my hands no longer play,
My voice is still, I fade away.
Holy Mother, then I’ll be
Lying in, safe within your arms.

Traduzione

Santa Madre, dove sei?
Stanotte mi sento spezzato in due
Ho visto le stelle cadere dal cielo
Santa Madre, non riesco a smettere di piangere.

Oh, ho bisogno del tuo aiuto in questo momento
Fammi superare questa notte solitaria
Ti prego dimmi quale strada prendere
Per ritrovare me stesso.

Santa Madre, ascolta la mia preghiera
In qualche modo so che sei ancora qui
Ti prego inviami un pò di pace nella mente
Cancella questa sofferenza.

Non posso aspettare, non posso aspettare, non posso aspettare ancora a lungo.
Non posso aspettare, non posso aspettare, non posso aspettare per te.

Santa Madre, ascolta il mio pianto
Ho bestemmiato il tuo nome migliaia di volte
Ho sentito la rabbia correre nella mia anima
Tutto ciò di cui ho bisogno é una mano da stringere.

Oh, sento che la fine é venuta
Le mie gambe non correranno più per molto
Sai che preferirei essere
Nelle tue braccia stanotte.

Quando le mie mani non suoneranno più,
La mia voce sarà ferma, io svanirò.
Madre Santa allora giacerò
Al sicuro nelle Tue Braccia.


«Tuttavia, come avevo fatto la prima volta, nel mio mese di trattamento ho avuto molte ricadute, segnavo appena i giorni, sperando che qualcosa sarebbe cambiato in me senza che io dovessi fare molto affinché succedesse. Poi un giorno, come la mia permanenza stava volgendo al termine, fui assalito dal panico, e mi resi conto che in realtà niente era cambiato in me, e che stavo tornando nel mondo completamente senza protezione. Il rumore nella mia testa
era assordante, e il bere era nei miei pensieri per tutto il tempo. Rimasi scioccato perché mi resi conto di essere in un centro di riabilitazione, si suppone un ambiente sicuro, ed io ero in serio pericolo. Ero assolutamente terrorizzato, totalmente disperato.

In quel momento, quasi di loro iniziativa, le mie gambe cedettero e caddi in ginocchio. Nella solitudine della mia camera supplicavo aiuto. Non avevo idea a chi stessi pensando di parlare , solo sapevo che ce la facevo più, non avevo niente contro cui combattere. Quindi mi ricordai quello che avevo ascoltato sull’arrendersi , qualcosa che pensavo non avrei mai potuto fare, il mio orgoglio proprio non l’avrebbe permesso, ma sapevo di mio non avevo intenzione di farlo, così ho chiesi aiuto, e, cadendo sulle mie ginocchia, mi arresi.

Nel giro di pochi giorni mi ero reso conto che qualcosa era successo per me.
Un ateo direbbe probabilmente che è stato solo un cambiamento di atteggiamento, e in qualche modo ciò è vero, ma c’era molto di più di questo. Avevo trovato un posto a cui rivolgermi, un posto che avevo sempre saputo esserci, ma che mai nel quale avevo veramente voluto essere, o cercato di credere. Da quel giorno fino a questo, non ho mai smesso di pregare al mattino, in ginocchio, chiedendo aiuto, e di notte, per esprimere gratitudine per la mia vita e, soprattutto, per la mia sobrietà. Ho scelto di inginocchiarmi perché sento il bisogno di umiliarmi quando prego, e per il mio ego, questo è il massimo che possa fare.

Se ti stai chiedendo perché faccio tutto questo, vi dirò … perché funziona, così semplice. In tutto questo tempo che sono stato sobrio, mai una volta che abbia seriamente pensato di farmi un drink o di drogarmi. Non ho alcun problema con la religione, e sono cresciuto con una forte curiosità per le cose spirituali, ma la mia ricerca di un viaggio interiore mi ha portato via dalla chiesa e dalla vita di comunità. Prima ha iniziato il mio recupero, trovavo il mio Dio nella musica e nelle arti, in compagnia di scrittori come Hermann Hesse, e di musicisti come Muddy Waters, Howlin ‘Wolf, e Little Walter. In qualche modo, in qualche forma, il mio Dio era sempre lì, ma ora ho imparato a parlare con lui».

Eric Clapton, Clapton: L’autobiografía, Sperling & Kupfer, 2008, pp. 237-238.

Mooooolto bene! Queste tre blogger hanno avuto l’opportunità di vivere, per una sera, ciò che l’associazione “Bocatas” fa da 18 anni. I volontari dell’associazione si ritrovano nel Corritmezzo della Cañada Real, a Valdemingómez, al lato una chiesa abbandonata per distribuire cibo e bevande ai tossicodipendenti che arrivano in questo luogo per comprare la droga. La nostra tappa era nel quartiere dell’Almudena, dove avremmo assistito ad una breve messa con i volontari che cominciavano ad arrivare. Dopo la messa, con le auto siamo andati a Valdemingómez. Una volta lì, abbiamo dedicato a preparare il cibo e ad allestire i tavoli affinché tutto fosse pronto. Rapidamente, i tossicodipendenti cominciarono ad arrivare per ricevere cibo e/o bevande. Durante la serata, abbiamo potuto parlare e intervistare Jesús Granados, un ex tossicodipendente ora volontario di Bocatas, “Sebas”, ex tossicodipendente e amico dei volontari, la volontaria Estíbaliz Garcia, volontaria e uno dei fondatori della Bocatas, Nacho Rodriguez. La serata si concluse con un falò, qualcosa che i volontari fanno ogni venerdì, attorno al quale si è pregato e reso grazie per quello che si ha. Smontarono il punto di ristoro e così terminò, un altro giorno, l’operato di questo grande associazione.

Fonte: Tocando fondo

Nella sua undicesima edizione, nell’anno accademico 2006-2007, il Premio Ángel Herrera alla Solidarietà è stato assegnato a Javier Pérez España del Collegio Loreto Abat Oliba di Barcellona per ​​il progetto Bocatas BCN.

Il premio viene assegnato a persone o gruppi appartenenti alla Fundación Universitaria San Pablo CEU, che si siano distinti per la loro opera sociale. Il 25 gennaio scorso, in coincidenza con la celebrazione del patrono della Fondazione, si è svolta la consegna dei Premi Ángel Herrera. Quest’anno, il Premio Ángel Herrera alla Solidarietà è andato al progetto Bocatas BCN. Bocatas nasce originalmente a Madrid, dove gli appartenenti al gruppo dedicano parte del loro tempo ad aiutare gli abitanti della baraccopoli di Las Barranquillas. A Barcellona, ​​il gruppo nasce in modo spontaneo, in seguito ad un lavoro accademico. Il quartiere El Raval, nucleo dove si concentra un gran numero di disadattati sociali, è l’area in cui Bocatas BCN si muove ogni venerdì pomeriggio, distribuendo vestiti e cibo ai senzatetto. Il lavoro che questa organizzazione porta avanti nel quartiere storico di Barcellona contribuisce a migliorare le condizioni in cui vivono.

Algunos amigos de Bocatas Barcelona

Alcuni amici di Bocatas Barcelona

Oltre al Premio alla solidarietà, nella celebrazione di San Paolo sono stati congegnati i premi alle alte categorie hanno dato le altre categorie del Premios Ángel Herrera 2006-2007: Migliore Attività di Insegnamento nelle Scuole Medie; Miglior Studente di ogni Centro Universitario, Facoltà, Scuola di Formazione Professionale e Scuola Media, Miglior Attività di di Ricerca nei settori delle facoltà Umanistiche, Scienze Sociali, Scienze Sperimentali e della Salute, Politecnica e Creatività nei distinti ambiti; La creatività nei diversi tipi di letteratura, Pittura, Audiovisuale; per il Migliore lavoro operato tenendo in conto la la valutazione degli studenti. Fuente: Universia

navidad15

[Mail di Chules]

Cari amici,

As-itis-iusual, inviamo programma dei festeggiamenti natalizi di Bocatas, con l’intenzione di passare dei bei momenti insieme.

1.- Sabato 24, ore 13:00, bar di Halid al lato della Parrocchia di Santo Tomás Apostolo (C/Portugalete, 2) vedi in maps.

2.- 31 Dicembre: ore 11.00 h C/ Pintor Rosales con C/ Marqués Urquijo per il tradizionale pellegrinaggio alla Cattedrale dell’Almudena, dove celebreremo messa, a seguire aperitivo mitico-epico (si richiede andare con ascia e armatura) al Bar Reyes, vicino a Plaza Castilla (vedi in maps).

3.- Vi giro due cose che mi hanno impressionato molto, di due metodi che abbiamo nella vita per poterla godere, qualunque sia il momento che stiamo attraversando:

– Intervista ad un sopravvissuto degli attacchi terroristici di Parigi:

Ieri è stata pubblicata la trascrizione di un’intervista radiofonica a uno che era stato tenuto in ostaggio nel  Bataclan dai terroristi per due ore e messo. A un certo punto, il giornalista gli chiede. «Cosa hai imparato da questa cosa così straordinaria che vi è successa?».« Che la vita è appesa a un filo, ed è necessario apprezzarla, e non c’era niente di più serio che il fatto che fossimo ancora vivi.» «Che cosa avete imparato da loro, dagli aggressori ?»  «Che avevano bisogno di un ideale che il mondo occidentale in cui vivevano –dato che erano chiaramente francese, parlavano in francese–, il mondo in cui vivevano non offriva loro. E hanno trovato un ideale mortale, di vendetta di odio e di terrore […]. Ma loro hanno capito troppo tardi che la vita era importante. Io oggi posso rendermi conto che ogni momento che trascorro con la mia famiglia […] è una benedizione. I  semplici momenti di una vita fanno parte delle più belle cose che possiamo avere, e di questo ci rendiamo conto solo quando succede questo tipo di shock, come quello che ho vissuto. Ho l’impressione di essere nato una seconda volta e voglio gustare questa nuova vita che mi è stata regalata».

Il video di Sando che un buon amico ha realizzato per fare gli auguri di Natale nella sua azienda. Fate caso a quando parla dei “momento di semplicità della vita”.

Il Natale partecipa di questo metodo: qualcosa di semplice, proprio sotto i nostri occhi, che a volte non lo vediamo perché non guardiamo. (come essere vivi o la realtà). Dio si è mostrato all’uomo allo stesso modo, con lo stesso metodo.

Abrazos a tutti.

L’associazione Bocatas avvia la Casa Abate Mena per tossicodipendenti

L’associazione Bocatas, che da 12 anni opera nella baraccopoli di Valdemingómez distribuendo panini e pasti caldi, sta muovendo i primi passi con il sostegno dell’Arcidiocesi di Madrid per avviare una casa di accoglienza per tossicodipendenti che vogliano disintossicarsi.

«Dopo circa 12 anni portando panini e piatti caldi alla baraccopoli di Valdemingómez, parlando con i tossicodipendenti e con tutti coloro che passavano i venerdì sera con noi, ci rendevamo conto che alcuni di loro cominciavano a lasciare la droga e avevano bisogno di una mano amica per aiutarli a riprendere la loro vita. ” Jesús de Alba è uno dei promotori e dei responsabili di Bocatas, un gruppo di amici che, 20 anni fa, cominciarono a distribuire panini ai più poveri. Più che di qualcosa da mangiare, avevABAD MENASano visto la necessità che questi avevano  di un amico con cui parlare. Nel mese di settembre, il gruppo di amici di Bocatas ha ricevuto la visita di Monsignor  Osorio, arcivescovo di Madrid. Durante la visita, Jesús ha avuto un colloquio con il vescovo, in cui si è parlato della possibilità di creare una casa per coloro che lasciano la droga ma che non hanno nessuno che li aiuti ad uscire dalla loro situazione, resa complicata dal fatto di essere stato un tossicodipendente. «É vero che la società ha sufficienti risorse affinché possano recuperare da una dipendenza fisica, ma c’è un grande vuoto dopo di questo, perché la gente si sente sola.  Va la città e si sente estremamente solo perché vive in un mondo ai margini. Noi offriamo un’amicizia e questo gli permette reinserirsi nella società», afferma l’organizzatore.

Senza fretta ma senza sosta

Il progetto della casa ha già mosso i primi passi, ma Jesús dice che non è qualcosa che deve essere fatto facendo affidamento solo sulle proprie forze, ma «se è opera di Dio, crescerà da sola, come Bocatas». Al momento, José Luis Segovia, vicario episcopale della Pastorale Sociale e Innovazione sta lavorando attivamente con loro nella ricerca di una sede dove cominciare. Inoltre, amici di Bocatas hanno già iniziato a lavorare come assistenti sociali, come volontari o facendo donazioni. Il nome che è stato scelto per questa casa è Casa Abad Mana che viene dal l’icona copta del VI secolo dove si raffigura l’Abate Mana con Cristo che lo abbraccia da dietro, simbolo dell’amicizia.

«Vuoi un panino?»

Bocatas nasce da un gruppo di tre amici di una parrocchia nel quartiere del Bernabeu. Ogni Venerdì portavano cibo ai poveri della zona e chiacchieravano con loro. Quando la loro opera in questo zona terminò, si spostarono nella baraccopoli di Barranquillas, oggi Valdemingómez, uno delle più grandi d’Europa, chiamata dai mass media anche come “il supermercato della droga”, dato l’alto numero  di tossicodipendenti che hanno vissuto e ci vivono. Già allora erano una ventina di volontari. Quando arrivarono il primo venerdì alla baraccopoli, il gruppo di amici si fermò all’entrata, rimanendo un po’ bloccati. «Che cosa facciamo?» Chiese uno di loro a Jesús. Questi, preso un panino la offrì a una persona che passava di lì. «Vuoi un panino?» gli chiese. «Sì», rispose l’altro. Jesús si presentò e gli disse che sarebbero venuti ogni venerdì sera. «Così è cominciato tutto e grazie al passaparola cominciò ad arrivare sempre più per un panino e per parlare con noi”, ci racconta De Alba.

Misteri inspiegabili

Nel corso di questi 20 anni, molte persone sono passate per Bocatas. Alcuni come volontari, altri come utenti, ma non vi è stato un venerdì in cui non abbiano distribuito panini a Valdemingómez. Che piova o che nevichi. «Misteriosamente, non ci siamo mai sentiti così stanchi da non andare ogni venerdì, abbiamo sempre mantenuto la freschezza come un gruppo di amici che vanno senza impegno e in modo gratuito. Facciamo tanto bene e ci fa sentire bene che credo che ci andremmo anche se non avessimo niente da distribuire è l’amicizia ciò che aiuta chi vive ai margini. Alla fine il problema che hanno non è tanto quello della droga, ma della solitudine che provano», dice il coordinatore. E ciò che loro contraccambiano rimane sorprendente. Jesús ricorda che sono passati per tutti i tipi di situazioni, dal drogato che cerca di ingannarli per soldi ma che poi nella sua tenda ascolta a Radio Maria la catechesi del Vescovo Munilla sul Catechismo della Chiesa, fino a quando un disertore della guerra russo-cecena che condivide le sue esperienze con un musulmano che aveva combattuto la stessa guerra, inviato dalla Jihad. «La mappa politica è presente anche nei più emarginati», dice Alba.

La più grande ricchezza

«Il più grande dono che Dio ci ha dato è aver permesso, a noi come gruppo di amici, di incontrare centinaia di persone attraverso Bocatas –dice Jesús–. Se qualcuno mi chiedesse qual è la mia ricchezza, direi che sono tutti gli amici ho grazie a Bocatas».

Un anno dopo, Bocatas partecipa a Te invito a cenar (3ª edizione)

Te invito a cenar è una iniziativa promossa da diverse associazioni attive nel campo sociale, appartenenti alla Compagnia delle Opere, che sostengono persone che vivono ai margini della società e che lavorano per uno stesso obiettivo: rispondere alle necessità delle persone, condividendo con loro non solo i mezzi economici ma anche il senso della vita. L’iniziativa consiste in una cena per 800 persone, che avrà luogo il prossimo 27 dicembre nel Palazzo dei Congressi del Comune di Madrid (Avda. de la Capital de España 7).

Alla cena gratuita saranno invitati tutte le famiglie assistite, mentre i camerieri e il personale di pulizia saranno gli stessi volontari delle associazioni. Maggiori informazioni alla pagina www.teinvitoacenar.org.

teinvitoacenar

Alcuni membri di Bocatas durante la cena di “Te invito a cenar 2013”

Participare come volontario

Iscriviti come volontario compilando il form http://teinvitoacenar.org/alta.html  fino al 18 dicembre, facendo una donazione di 20 € che sarà interamente utilizzato per sostenere i costi dell’evento.

Come Collaborare?

– Pagando il conto di una delle persone che sono state invitate alla cena: 50 €.

– Sostenendo il conto di una tavolata completa. Gruppi di amici e gruppetti di fraternità possono pagare il conto di 10 persone. Questa opzione è per 500 € per tavolo.

– Facendo un’offerta o invitando aziende a patrocinare l’evento.

Il numbero di conto corrente per l’evento è : Banco Santander: 0049 – 0001 – 56 – 2010058858

Quest’anno è iniziato in Italia T’invito a cena!

Montando el chiringuito

Sono 15 anni che Nacho Rodriguez distribuisce panini ai tossicodipendenti nelle baraccopoli di Madrid. Lo fa ogni venerdì, perché ritiene che sia una “bella” forma di volontariato. Insieme ad altri volontari della Associazione Bocatas ha trovato anche qualche buon amico. Drogati o no, condividono lo stesso obiettivo: la felicità.

Montando el chiringuito

Nachito (in primo piano) mentre, insieme al resto di Bocatas, montano su dei cavalletti il tavolo usato per la distribuzione degli alimenti.

Paella, stufati con fagioli o lenticchie, torte e soprattutto panini. Da qui viene il nome dell’Associazione Bocatas di Madrid, (bocatas in spagnolo significa appunto panini, n.d.t.), formata 15 anni fa quando un piccolo gruppo di amici decise di attraversare il confine che portava ad “un altro mondo”. In quegli anni la baraccopoli di Las Barranquillas era la capitale del paese dei morti viventi, una zona periferica con un flusso continuo di quelle persone che il resto della società non vedevano come tali. La droga aveva fatto uscire occhiaie sui loro volti, rese callose le loro mani e aveva cancellato quello che erano delle vita normali nel mondo degli altri.

Quindici anni fa Nacho Rodriguez aveva sperimentato i “benefici” di aiutare gli altri, quando il parroco di San Jorge, una parrocchia vicino allo stadio Bernabeu di Madrid, invitò i parrocchiani più giovani a portare alimenti ai mendicanti e agli alcolizzati del quartiere. Presto pensarono che quei panini, le zuppe e i caffè i con i quali sua madre riempiva i thermos potrebbero essere ben accolti anche un po’ più in là della Castellana (una delle vie strade di Madrid, n.d.t.), proprio a Las Barranquillas. Ma anche perché nella solidarietà c’è un pizzico di egoismo, come ci dice Nachito: “Nella gratuità, chi per primo ne beneficia, è se stessi. Non sto dicendo che bisogna fare le cose per egoismo, ma è anche certo che se uno non torna a casa felice è assurdo ripetere. In realtà è bene fare queste cose perché si potrebbe essere più felice di fare. Più uno è più felice, naturalmente continuare a farlo”.

E così è iniziato. “Non abbiamo mai avuto l’intenzione di risolvergli il problema della droga. Andiamo tre ore il venerdì ed è molto difficile ottenere grandi risultati. Ma c’è una cosa fondamentale. È facile uscire dalla droga: vai per 15 giorni in un ospedale dove ti curano per l’astinenza e poi ti metti in un centro. Il problema non è lasciarla, il problema non è non tornarci. Perché, dopo che uno l’ha lasciata, smette di curarsi e dopo tre mesi che succede? Che gli manca la droga ed fondamentale essere ben accompagnato. Se uno non lo è, torna a ricaderci perché è tutto quello che hai. Dopo 15 anni in Bocatas abbiamo visto qualche miracolo: persone che erano a Las Barranquillas che hanno lasciato la droga perché, attraverso la compagnia che gli abbiamo dato, hanno cominciato a cambiare e a vivere di nuovo. È veramente un miracolo”, sostiene questo madrileno di 36 anni che insegna biologia a ragazzi delle scuole superiori.

Questo insegnante e i sui compagni di Bocatas hanno un appuntamento ogni venerdì. Oggi con il supporto di più persone che forniscono loro cibo caldo oltre ad altri enti come il Banco Alimentare e Coca-Cola. Quando la baraccopoli di Las Barranquillas non fu più il supermercato della droga della capitale si è dovuto spostare il progetto alla Cañada Real Galiana. Qui arriva ogni settimana con trenta persone al solo scopo di distribuire cibo e compagnia. Di solito fra le 8:30 e le 11.30 di sera. “È una cosa molto semplice”, dal punto di vista di Nachito.

Bella relazione

La relazione con i tossicodipendenti è “molto bella, perché sono molto riconoscenti. La relazione è semplice, dato che quello che cercano non è solo mangiare e bere ma la compagnia di gente normale con la quale parlare. Così ti raccontano le loro vite e le loro avventure. Di solito sono molto cordiali”. “A volte, invece” dice questo volontario, senza darne troppa importanza, la sua opera va al di là di questo mondo di zombie delle baraccopoli e trascende dal venerdì: “Cominciano relazioni che vanno oltre. Se lasciano la droga, com’è successo, si stabilisce un rapporto più intimo e più profondo. Con tre o quattro di loro c’è una amicizia molto bella”.

Questa forse è la “droga” che ha agganciato questo gruppo di volontari che ogni venerdì distribuiscono circa 80 pasti a la Cañada. È possibile che, in coincidenza con la pausa settimanale dal lavoro, sono state rimosse quelle frontiere che la società impone tra persone di prima, seconda o quinta classe. Può essere che, al contrario, si dia il caso che i volontari siano i pochi cittadini che vedono la realtà con occhi liberi da quel narcotico che è l’egoismo. Per Nachito sembra essere chiaro: “È importante che ci sia questa parte della società, i volontari. Se si lascia che solo lo Stato si tratterebbe solamente di un lavoro retribuito da una persona che nella vita fa tutt’altro. Quando però il volontario entra in gioco, entra in campo un’altra parola, gratuità, e alla fine le relazioni gratuite sono le più importanti, perché uno da senza aspettarsi nulla in cambio”.

general (3)

Molti tossicodipendenti ti raccontano la loro storia, i loro problemi e preoccupazioni. A volte è solo bisogno di qualcuno con cui parlare, un po’ di compagnia, un po’ di speranza.

Nonostante, c’è sempre una ricompensa. “Fare del bene agli altri sorge in modo spontaneo. È quando non vi è una ragione di fondo che esso non si mantiene nel tempo”, dice il veterano di Bocatas abituato ad interagire con quelle persone “che nessuno vuole”, e che si emoziona ricordando gli innumerevoli aneddoti che ha vissuto.

Nacho ci racconta di alcune eccezioni come “momenti violenti e di tensione”, come quando un tossicodipendente era “molto nervoso”. Aveva cercato di rubare una delle auto dei volontari. Glielo fecero presente e “fece l’offeso” brandendo un “cacciavite”. Lo racconta come colui che non vuole la cosa.

“Ma una volta abbiamo fatto loro uno scherzo, mettendo il cibo piccante, si tratta di un rapporto molto sano e ci facciamo anche delle risate”, aggiungendo salsa la sua testimonianza con un scherzo: “Quando c’era un nuovo volontario fra noi impegnato nella distribuzione del cibo, dicevamo a un nostro amico drogato di mettergli paura. E l’altro se lo portava in un angolo…”.

Insomma, conclude Nacho “quello che fondamentalmente arrivi a scoprire è che la loro necessità è molto simile al tua di necessità. Devono mangiare, e siamo contenti che abbiano questo bisogno, ma in fondo quello che cercano lo stesso che noi cerchiamo: essere felici”. Lo testimonia un volontario che ogni venerdì distribuisce panini e dialogo ai confini della grande città.

Fonte: ONCE
Almudena Hernández
2011
30 Nov 2015

Panini che danno vita

L’ONG Bocatas nacque 18 anni fa nei tunnel di Azca, vicino al Santiago Bernabeu, per iniziativa di tre amici che cominciarono con la distribuzione di panini e vestiti a indigenti e tossicodipendenti. Oggi, il progetto continua nella Cañada Real, dove il bisogno permane.

Si distribuisce cibo e qualcosa di caldo ai tossicodipendenti della baraccopoli

Come ogni venerdì, i membri di Bocatas si trovano intorno alle 20:30 nella parrocchia di San Tommaso Apostolo. L’atmosfera è accogliente; fra scherzi e dialoghi si stanno preparando per andare verso Valdemingómez, luogo dove da anni vengono distribuiti cibo, vestiti e compagnia. Tutto iniziò quasi due decenni fa, quando tre amici dell’università hanno cominciato a distribuire cibo nella zona dello stadio Santiago Bernabeu. Le zuppe gliele preparavano le loro madri, il pane era del panificio del quartiere e un amico che aveva un supermercato dava gli affettati. A seconda che continuavano il loro operato, questo gruppo di giovani ha visto aumentare il numero dei suoi membri e sì trasferisce alla baraccopoli de Las Barranquillas. Poco dopo, hanno cominciato a ottenere cibo dal Banco Alimentare e grazie ad una piccola vincita alla lotteria cambiato il furgoncino che avevano con uno più grande, come ad assecondare la nuova traiettoria. E la storia continua: dopo diversi anni passati ad aiutare la gente della baraccopoli madrilena, i giovani si rimettono al volante del loro furgone per spostarsi dove operano oggigiorno: alla Cañada Real, Valdemingómez. Quando arrivi, il luogo ti impatta, soprattutto se ha piovuto. Il fango, le pozzanghere e il freddo si aggiungono al buio della notte. L’asfalto lascia il posto a strade sterrate e i lampioni per illuminare sono sostituiti dai falò, in un luogo dove l’illuminazione pubblica non arriva. La distribuzione avviene all’ingresso della baraccopoli, lontano dal gruppo di case, ma abbastanza vicino affinché le persone, che loro assistono, arrivino a piedi. Vicino al furgone usato per portare gli alimenti montano un tavolo. Per attenuare il disturbo della pioggia viene montata una tenda. Un paio di pallet di legno servono per fare un falò che dà luce e calore: gli ingredienti basici per creare un luogo di incontro dove iniziare una conversazione. Un leggero odore di fumo proveniente dal fuoco permea il luogo, mescolandosi con quello del cibo che i volontari preparato su di un piccolo fuoco da campeggio. Rapidamente cominciano ad arrivare i tossicodipendenti alla ricerca di riso, farina, uova e alcuni vestiti. La distribuzione è continua ed è condotta in una fila ordinata. L’apprezzamento di coloro che ricevono aiuti è evidente in un clima senza pregiudizio dove chiunque abbia bisogno di aiuto è il benvenuto. Spesso alcuni drogati si sorprendono che venga dato loro qualcosa senza aspettarsi nulla a cambio, e l’assenza di interessi materiali e l’affetto permeano il clima trasformando quello che è un paesaggio arido in un bel posto che funge da riparo, e, talvolta, anche diventa una fortezza dove asserragliarsi per uscire dalla dipendenza.

“Sono tornato a gustare nella vita dopo 10 anni nel tunnel della droga”

L’umanità e l’empatia con coloro che soffrono a causa della loro dipendenza dalla droga sono subito evidenti. Lo scopo è quello di creare, attraverso la compagnia e il dialogo, un’amicizia che aiuti a colmare il vuoto che queste sostanze arrivano a generano. Di fatto, nei 6 anni della presenza di Bocatas alla Cañada, vari sono riusciti ad uscire dalla droga, grazie anche all’aiuto e sostegno dell’organizzazione. Uno di questi è Jesús Granados –conosciuto come Sandokan– che è riuscito a reinserirsi per completo nella società. “Grazie a Bocatas sono tornato a gustare la vita, ho ripreso a a vivere di nuovo”. Dopo 10 anni da tossicodipendente è riuscito ad abbandonarla e a ripartire da zero. Oggi lavora in uno studio legale e collabora attivamente con l’ONG che tanto lo ha aiutato. “E ‘molto importante la compagnia, più che il cibo, perché ti fa sentire una persona. Riescono in questo perché vanno oltre al solo fatto di donare del cibo o dei vestiti: cercano un legame di amicizia, senza chiedere nulla in cambio, e questa generosità è contagiosa”. Tuttavia, lo scopo di Bocatas non è reintegrare i tossicodipendenti –come dicono gli stessi volontari– è un miracolo. L’obiettivo è di fare tutto il possibile per far fronte alla situazione traumatica in cui si trovano. Nelle parole di Sandokan, “È molto difficile uscire dalla droga, perché per riuscirci bisogna toccare il fondo, ed è molto difficile rialzarsi. La cosa più importante è abbandonare il pessimismo, afferrarti ai tuoi amici e alle persone che ti vogliono bene e riempire con attività sane il vuoto che da la droga. In questo, Bocatas aiuta molto. Quando la società vede che ne vuoi uscire, ti aiuterà”. D’altro lato, in molti casi l’esperienza di andare ogni venerdì per collaborare nella distribuzione del cibo e dei vestiti diventa parte integrante della vita dei volontari, e incontrano in questo compito una necessità. Come racconta Jesús –soprannominato Chules-, uno dei fondatori, “È una terapia per sé stessi, perché ti aiuta a relativizzare i problemi e vedi le preoccupazioni di tutti i giorni come qualcosa di banale, perché ti rendi conto che in realtà hai tutto”. Ci spiega che tutte le attività svolte sono fatte senza sovvenzioni o finanziamenti: “Il principio di base è quello di educare alla gratuità, che è una meravigliosa esperienza”. In conclusione, l’attività non è tanto il cibo, ma di stabilire un vincolo di amicizia con chi appartiene ad una cerchia sociale isolato. Il progetto non mira a sradicare la droga, ha la pretesa di essere un granello di sabbia e cercare di ascoltare le persone che si incontrano in situazioni destrutturate. Come la storia del piccolo colibrì, che mentre elefanti e rinoceronti fuggivano dalla giungla in fiamme, va al fiume e raccoglie una goccia d’acqua con il suo becco; quando gli viene chiesto se aveva intenzione di spegnere l’incendio con quella goccia risponde “Farò la mia parte”.  

Javier Cabedo Figueredo / @javicabedo
10 gennaio 2014